Aquí seguimos. Aquí bailamos

Aquí seguimos. Aquí bailamos.

Hoy es el Día del Libro. Y este año no podía dejarlo pasar sin detenerme un momento aquí.

Porque, entre tantos libros, hay uno en el que, de alguna manera, también habito.

La promesa de no olvidarte no es solo un título. Es un compromiso, una forma de sostener la memoria y de no dejar caer lo importante.

Dentro de él está mi relato, El baile de la libertad, un texto que nace de muchas cosas que a veces no se dicen, de silencios que pesan y de todo aquello que se queda entre líneas… pero que, aun así, encuentra la manera de salir.

Hay una fuerza —callada, persistente— que siempre empuja hacia adelante.

Es, en el fondo, un homenaje a las que estuvieron, a las que estamos y a las que vendrán. A todas esas historias que no siempre se cuentan, pero que existen, que laten, que sostienen.

Porque hay relatos que no se escriben solo para ser leídos, sino para no olvidarlos… y, quizá, también para sanar un poco.

Hoy no celebro solo los libros. Celebro el haberme atrevido a formar parte de uno, ese paso pequeño y enorme a la vez de sentarme a escribir y quedarme.

Aquí estamos. Aquí seguimos. Aquí bailamos.

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